La sede central del Grupo Valderrama en el centro de Medellín ardía, no por el fuego, sino por el escándalo.
Las noticias sobre la Operación Crisálida habían estallado en los principales portales de noticias financieras, haciendo que el precio de las acciones de la empresa se desplome como una piedra lanzada a un pozo.
En el búnker-clínica, Valentina observaba el caos a través de la señal de televisión satelital que a propósito había dejado encendida.
Vio la cara tensa de Sebastián mientras l