Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlgunos secretos te liberan; otros te encadenan para siempre.
Catalina sostenía el sobre manila entre sus manos temblorosas, el papel crujiendo bajo la presión de sus dedos. Los resultados de laboratorio confirmaban lo que ya sabía en el fondo de su alma desde hacía dos semanas: ocho semanas de embarazo. Ocho semanas que la llevaban directamente a aquellas últimas noches con Elian, antes de que todo se desmoronara entre ellos como castillo de naipes.
Dios mío, pensó mientras se dejaba caer en el sofá de seda beige de su apartamento parisino. ¿Cómo pude ser tan estúpida?
La ironía la golpeó con fuerza brutal. Durante meses había fantaseado con darle un heredero a Laurent, con asegurar su posición como futura reina a través de la maternidad. Ahora que finalmente estaba embarazada, el bebé pertenecía al hombre equivocado, al príncipe







