Mundo ficciónIniciar sesiónCuando dos bodas se programan el mismo día, no es coincidencia—es declaración de guerra.
Camila sostenía las dos invitaciones en sus manos, el papel cremoso contrastando con el temblor apenas perceptible de sus dedos. Treinta y dos semanas de embarazo habían transformado su cuerpo en algo que apenas reconocía—la curva pronunciada de su vientre, los tobillos hinchados que apenas cabían en sus zapatos, el cansancio perpetuo que ningun







