Capítulo 20.
Valeria
La noche había caído cuando escuché el rugido del motor en la entrada principal. Había ordenado que enviaran un chofer de la empresa a recoger a Cintia, a su madre y a su hermana. Me había repetido durante todo el día que aquello era lo correcto, que no podía permitir que una mujer que había entregado tanto a mi empresa se quedara sin un techo digno. Y aun así, mientras el automóvil se detenía, no pude evitar sentir un cosquilleo extraño en el pecho.
Me levanté del sofá de la sala y cam