—Debes tener algo genial bajo tu manga para lograr traernos aquí a pesar del peligro al que nos enfrentamos.
Peter se giró de súbito al escuchar la exclamación de Lenis, viéndola alterada y con evidente molestia.
—Es imposible que supiera que les recibirían de esa forma…
—¡Casi nos matan! —gritó ella, interrumpiendo sus palabras.
El viento removía su cabello castaño gracias a la gélida brisa que se aremolinaba en la terraza del apartamento, lugar donde Lenis salió para enfrentar a Peter, qui