La música atronadora del club nocturno en el que entraba la agente Jaya Takur, atravesaba puertas, paredes y techos.
J.T no tuvo problemas para entrar. Quien estuviese encagado de la puerta, la conocía y no se atrevería a decirle que no; ni siquiera a pensar impedir su paso al interior de aquel antro.
Era una noche para usar chaquetas, pero ella prefirió no colocársela. En cambio, usó sus eternos jeans pegados a su atlética figura, junto a sus botas negras de cordones al frente, dejando visible