George carraspeó con la garganta para erradicar un poco sus ganas de llorar, sintiendo un poco de vergüenza por ese sentimiento. No era la primera vez que se dejaba ver así delante de ella, pero no le gustaba, le hacía sentir débil, sobre todo entendiendo que en esos momentos debía ser todo lo fuerte que pudiese. Para él, para ella, para todos.
Se separó de Lenis un momento y entrelazó su mano con la de ella, la misma que cargaba el anillo.
Luego, acercó ambas palmas a su pecho.
—No he sido u