Lenis encegueció a George con una sonrisa, luego que él soltara su cabello.
El abogado le correspondió mostrando sus dientes como nunca, sosrpendiendo a Lenis de lo hermoso que él se veía cuando mostraba sus perfectos dientes por alegría, cuando lo hacía sinceramente, de par en par, cuando se daba a sí mismo.
Aún a horcajadas sobre él, con la inmensidad de la ciudad, algo lejana, pero cubriéndolos, estrechó su boca contra la de él en un beso abrazador que hizo que las pieles de ambos se erizar