Nathaniel, defendía a su mano derecha como su amiga que era, y es que en realidad sus palabras tenían mucho sentido, no podían confiarse de un hombre que hizo tanto daño a la mujer que decia importarle
— Nathaniel, tiene razón, eres el padre de mi hijo pero nada entre nosotros puede darse, no me.olvido que por poco me asesinas, no como la sangre brotaba de mi vientre sin parar, lo habría esperado de cualquier enemigo, pero no de ti, después de aquella noche juntos al salir del bar, tú ya sabía