En la habitación a la que habían llevado a Amina y al bebé, el mafioso ruso se encontraba alimentando al pequeño, estaba despierto y con los ojos muy abiertos, comía como si estuviese muriendo de hambre
— Despacio, bebé, nadie se va a llevar tu biberón, te vas a ahogar
— Cariño, es tiempo de que nombremos al bebé, ¿ya tienes un nombre para él?
— Por supuesto que lo tengo, mi hijo se llamará, Ivanko, como se llamaba mi abuelo, él fué un gran hombre, espero que portes ese nombre con much