El mafioso estaba muy nervioso, tenía a su esposa doblada de dolor, ella tenía su mano en la barriga, los mellizos se bajaron de su silla para ir a ver qué pasaba
— Mamá, ¿te sientes mal? — Darriel, que adoraba a su madre estaba angustiado
— Ahhh... creo que tus hermanitos ya vienen
— ¡Papá, llévala al hospital, a que la atienda el médico!
— Si, vamos cariño, todo va a estar bien, yo estoy aquí contigo — el mafioso cargó a su esposa en brazos y la llevó a uno de los coches, su chófer de confia