Para un mafioso con el carácter de Nathan, era demasiado para tolerarlo, por menos que eso había matado a muchos
El entrajado hombre cambió la expresión a una que solo tenía cuando iba a ajustar cuentas
— ¡Ustedes son unos ordinarios, quiero que los echen como perros!
El señor Prameto no supo en que momento le comenzaron a llover puñetazos, pero duros puñetazos, cada uno llevaba una fuerza impresionante
Nathan lo golpeó en el estómago sacándole el aire, Prameto se dobló pero el mafioso de un ro