En la escuela de idiomas, una maestra de cincuenta años muy bien conservada era quien daba clases a Romina, le emocionaba aprender a hablar ruso, era algo que le ayudaría a ampliar su currículum, ese día habían comenzado con la pronunciación del abecedario
Después de la clase, Romi salió para tomar un taxi e ir a casa, ella no sabía que los pequeños ya habían llegado, pero Nathaniel, sí
— Papi, ¿dónde está mamá? ella ni está en casa y no me responde el celular, ¿creés que venga a comer con noso