El Hades por fin se deshizo del molesto ruso que le habia causado tantos problemas, ahh... si no fuera por qué dió su palabra de no matarlo, a estas horas ya lo estarían velando
Entonces el esposo, buscando con la mirada a su mujer, la encontró en los brazos de uno de los gemelos Castrioli, su mirada se oscureció
— ¿Otra vez tú, Nathaniel Castrioli? el Hades lo miraba mal
— Ella se desmayó, ¿qué quieres que haga? ¿quieres que la dejé golpearse en el piso?
— Hmmm... llevemosla adentro, todo es