Bianca deja escapar un suspiro bajo mientras entra en la cocina, y coloca la charola con la comida intacta sobre la mesa de manera casi automática. Leonardo, sentado al extremo de la mesa, nota el gesto de inmediato. La escena se ha vuelto común en los últimos días, un ciclo que se repite en cada hora de comida. Bianca sirve los platos, se lleva la charola y esta regresa igual que como salió de la cocina: sin haber sido tocada.
Sus ojos se detienen en la charola por un momento, observando los p