Apoyándose en la puerta del cubículo del baño, Thalia cierra los ojos con fuerza y exhala despacio. El eco del retrete al bajar resuena en el pequeño espacio, y con él, comienza a resonar en ella la sensación de culpa ante lo que acaba de hacer. Mientras intenta calmarse, se queda allí por unos segundos más, su cuerpo tenso mientras el agua deja de correr después de haber llevado toda prueba física de lo que ha hecho. Pero el reproche, ese no se va tan fácilmente.
Saliendo del cubículo, se deti