En un rincón del jardín, apartado de la música y las risas que se han retomado en la fiesta, Thalia, Leonardo y Victoria se encuentran sentados en un banco bajo la suave luz de las linternas colgadas entre los árboles. La adolescente parece nerviosa, su mirada recorre el lugar como si aún no terminara de creer que está ahí, junto a sus padres. Leonardo, consciente de la timidez de Victoria, decide empezar a contar su historia, ofreciendo un primer paso hacia el vínculo que sabe deben comenzar a