—Alessandro…— “yo, nunca quise irme”. Son las palabras que se dice a sí misma, pero que su boca se niega a pronunciar.
El silencio que cae entre ellos, aunque breve, se siente espeso, lleno de cosas que no se han dicho y que ninguno de los dos parece saber cómo pronunciar. Nicole baja la mirada, sus manos entrelazadas delante de ella, sintiendo el peso de lo que acaban de compartir. Pero antes de que el silencio los consuma por completo, Alessandro da un paso adelante, su voz rompiendo suavemen