Nicole se pone de pie al ver a Alessandro entrando a la cocina, su expresión reflejando una mezcla de sorpresa y cautela. Aún sosteniendo los trozos del plato, lo aprieta entre sus dedos mientras lo observa, tratando de medir su reacción. Finalmente, decide hablar, aunque sus palabras salen con un tono que no esperaba usar tan temprano en la mañana.
— Lo siento por el plato —dice, viéndolo fijamente, tratando de mantener la compostura—. Te lo pagaré.
Alessandro la observa por un instante antes