Mateo y Alessandro están sentados frente a frente en el despacho del rubio, el gran ventanal a la espalda de este, hace que el rubio se vea como un ser poderoso, Mateo está seguro de que esa imagen debe dejar impresionado y cohibido a más de uno, con él no funciona. Alessandro está en su silla, con los codos apoyados en el escritorio, mientras Mateo le entrega una carpeta.
—Aquí tienes —dice Mateo, su voz neutral mientras observa a Alessandro abrir la carpeta y revisar el contenido—. Como lo su