En el momento que la tenue luz de la mañana entra por la cortina y da sobre la cama, Nicole se despierta lentamente. Parpadeando un par de veces, tratan de enfocar su vista en el techo desconocido que la rodea. Su mente tarda unos segundos en recordar dónde está, y cuando finalmente lo hace, la realidad la golpea suavemente: la casa de Alessandro.
Con un suspiro profundo, se incorpora en la cama y nota la suavidad de la seda de su pijama deslizándose por su piel. Y aquello que para muchos sería