El equipo especial de rescate se mueve en completo silencio a través de las sombras que rodean la lujosa casa de Rosangela. Cada paso es calculado, cada gesto coordinado. La misión es clara: entrar, reducir amenazas y confirmar la ubicación de Thiago y el pequeño está allí, su extracción segura. Mateo, liderando el equipo, se detiene al alzar la mano, indicando al resto que deben mantenerse alertas. A través de la ventana principal, pueden ver la silueta de un hombre armado, vigilando desde una