Es media tarde, y todos los ocupantes de la casa están con los nervios a flor de piel, esperando por el momento en que una llamada rompa con el ambiente. Es cerca de las cinco cuando el sonido del teléfono finalmente se hace presente. Todos reaccionan de inmediato, pero es Nicole quien, temblando, lo toma y se lo lleva al oído.
—George —dice, intentando que su voz no tiemble, aunque por dentro sigue aterrada.
—Ah, Nicole hermosa. Qué honor que seas nuevamente tú la que conteste esta vez—la form