Alessandro mira los documentos que Angelic le ha extendido. La toma de forma un tanto brusca y al abrirlas comienza a revisarlos. Al principio, sus ojos se mueven rápidamente, como si solo buscara algo que pudiera refutar las acusaciones. Pero pronto, su mirada se vuelve más y más fija. Los números no cuadran. Hay discrepancias, movimientos extraños que ni siquiera él, con su experiencia, puede explicar a simple vista. El sudor frío recorre su espalda al darse cuenta de que algo en todo esto es