Una vez que ya estabamos los dos desnudos, me tumbo en la cama, beso mis mejillas, mordio el lobulo de mi oreja, lamio mi cuello y mis labios, mientras mis dedos jugaban con su pelo, Adam bajo hasta mis pechos, entreteniendose con mis ya duros pezones, siguio bajando por mi vientre, besando la cicatriz que yo tenia del balazo que me dieron, siguio bajando por mi cuerpo sin quedar ni un solo centimetro que no besara, hasta que llego a mi sexo, lamio y mordio mi clitoris, mientras yo jadeaba cog