Entramos los cuatro en una de las salas que estaban vacías, sentandonos en unos cómodos sillones que había, la doctora me hizo diversas preguntas, pero el centro de mi vida era mi marido, Erik .La Doctora habló muy clara conmigo dándoles a Mario y a Mark el diagnóstico que yo sabía, que tenía “”EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO”” pero no podía hacerme a la idea de estar lejos de Erik, me hiciera lo que me hiciera y aunque amara a Mark, como lo amaba. Estaba atrapada entre dos mundos muy distintos, nece