PUNTO DE INFLEXIÓN
Despues de la pregunta de Siena, por un momento la biblioteca se queda en una quietud que poco a poco comienza a tornarse asfixiante. Con cada segundo que pasa, ambos pueden sentir como el silencio pesa y comienza a oprimirles el pecho y punzar en sus oídos como un eco constante. Siena permanece de pie, a unos pasos de distancia de Franco esperando alguna respuesta de su parte. No se mueve, no cede al deseo de dejarse llorar sin consuelo, no grita exigiendo una explicación... y ese control es pa