Ian se siente agotado después de las largas horas que tuvo que pasar en la carretera sumado a lo pesado que es pasar horas en comisaría procesando la denuncia y la orden de arresto contra Johanna. Tan pronto como cruza el umbral, cierra la puerta de la casa con cuidado. Lo primero que lo recibe, es un confortable silencio , lo siguiente, es un delicioso olor de comida, caliente y recién hecha..
Por un momento, Ian se queda quieto y deja que el aroma lo envuelva por completo: mantequilla, hierba