Cuando los guardias salen y la puerta se cierra a su espalda, Johana puede sentir como su respiración sigue estando alterada, las manos temblorosas y el rostro… bueno, su rostro todavía permanece deformado por la furia que la invadió desde el momento en que Kirsteen abandona la sala de visitas tras amenazarla.
Aunque su abogado se encuentra frente a ella, le toma un poco más tiempo del común reparar en su presencia. Mientras, Richard guarda silencio y solo permanece sentado al otro lado de la m