Desde su lugar cercano a uno de los pilares, Siena observa la escena mientras una sonrisa plena y honesta se muestra en sus labios. Sus ojos se humedecen levemente ante las palabras y acciones de Alexander, pero no hay tristeza en ellos, solo orgullo. Ver a su hermana así, feliz, amada, le produce una calma profunda, una sensación de ciclo cumplido. Por un momento supone que es la misma felicidad y orgulloso que sentirían sus padres si estuvieran allí.
Victoria, de pie a su lado, tira suavement