En ese año y medio que lleva recorriéndolo los pasillos de la facultad, es la primera vez que estos le parecen tan jodidamente interminables, pero no se permite bajar la velocidad con la cual los cruza. Corre sin mirar a quién empuja, a quién esquiva o a quién deja atrás con un sobresalto y gritándole cosas que no logra ni quiere identificar. No le importa. No ahora. No cuando cada célula de su cuerpo se encuentra tensa por el mismo pensamiento que comenzó a repetirse como un loop en su cabeza