Kirsteen sube los tres escalones del porche con el cuerpo aún teniendo leves temblores después de haber estado llorando por lo ocurrido. Su mejilla ya ha recuperado su color natural y dejado atrás el rastro de la bofetada recibida, lo que está un poco más hinchado son sus ojos.
—Pensé que estabas dormida, cariño —dice en tono tranquilo tan pronto como la ve entrar en el porche de la casa.
—Lady Margaret, no la vi —responde con voz nerviosa mientras termina de subir el último escalón de la e