Tan pronto como entran en la cafetería, la campana sobre la puerta deja escuchar un suave tintinar. Al cruzar la puerta, el murmullo de las voces que llenan el espacio, se une al delicioso olor del café que se desprende desde la cafetera y el aroma dulce de pasteles recién horneados que se deja notar cuando cada tanto los aparadores son abiertos para preparar una orden.
Siena apenas si ha avanzado un par de metros desde la entrada cuando, al igual que otros comenzales se sobresalta un poco al e