—Duele, duele, duele, duele, duele…
Siena, Franco e incluso la enfermera tienen que hacer un esfuerzo grande para no soltar una carcajada al escuchar la retahíla de Victoria quien insiste en que está sintiendo dolor aún cuando lo único que tiene es su brazo estirado sobre la silla sin que nadie la esté tocando. Los ojos de la pequeña se encuentran cerrados con fuerza mientras su cabeza está girada hacia el lado contrario evitando así el poder llegar a ver cuando acerquen la aguja su brazo.
—Vic