SARA.
No necesitaba preguntarle a mi hermano, quien era el primero en venir de la familia Musk para saberlo. Incluso entender que lo vería a los ojos de nuevo, unas horas después de nuestro primer encuentro, era suficiente para hacerme temblar.
Odiaba sentirme tan débil por el hombre que quería odiar con todas mis fuerzas, y por más de que intentara razonar sobre todo lo que estaba pasándonos en este momento, no entendía por qué de este modo.
Todo se había volteado en mi vida en un solo día, y