SARA.
Decir que una pesadez y un ambiente sombrío inundó el lugar, era quedarse corto para todo lo que había y se sentía en esta sala de espera.
Las miradas de estos dos hombres habían capturado el momento, y sentí un temor apremiante cuando uno de ellos habló:
—Faltaste a tu palabra… ahora atente a las consecuencias… —papá hizo una mueca ante la amenaza de Noah, y ladeó la cabeza.
—Tu hijo se metió con la hija equivocada… —mi ceño se frunció con profundidad y en el momento, miré a Adam que est