SARA.
Literalmente empujé a Adam para ir al auto, pero ver que en su mirada solo estaba esa decisión, me había hecho helar los huesos.
Le dije al chofer que arrancáramos cuantos antes, y solo cuando Dana puso la mano encima de mi brazo, comprobé que estaba titilando y que incluso había derramado algunas lágrimas.
—No me odies… pero ese Adam… realmente es… —Dana comentó a mi lado y negué enviándole una mirada asesina.
—Dana…
—Lo había visto en fotos, lo juro… pero es tan alto…
—¡Basta! —ella hiz