El regreso a la mansión no fue la reunión familiar que Elena había soñado. El hombre que todos creían que era Adrián fue instalado en la habitación principal, la misma que alguna vez fue su santuario de secretos. Elena caminaba por los pasillos sintiendo que las paredes se cerraban sobre ella. Había entregado las llaves del reino al lobo, y ahora, el lobo estaba hambriento.
El Juego de Espejos (Parte 1)
Marco, oculto tras los vendajes y la identidad robada de su hermano, disfrutaba cada segundo