Subimos al coche en silencio, cada una pérdida en sus propios pensamientos. Llegamos a la casa de Vanessa. Me quedé esperando en la sala mientras ella se dirigía a la habitación a empacar. Desde donde estaba, podía escuchar el murmullo de sus voces.
—Chiqui, Ale te va acompañar a tu revisión. Tengo que viajar hoy mismo; mañana tengo una reunión y no puedo cancelarla, es demasiado importante.
—¿Qué? ¿Y justo ahora me lo dices? —dijo molesto —. No me parece justo que siempre me dejes solo en es