Josh arqueó una ceja, una sonrisa burlona se dibujó en sus labios.
—Bueno, entonces has venido al lugar correcto —dijo, inclinándose un poco más cerca—. Aquí somos especialistas en malas decisiones.
Nos reímos juntos, por un momento esa carga emocional se fue.
—Suéltalo —habló mientras ponía una copa frente a mí.
Pasé saliva, tomé la copa y le di un sorbo para cortar ese nudo que se formó en mi garganta. El líquido ardiente descendió y con él, una pequeña parte de la tensión que llevaba dentro.