Capítulo 8.
—¿Qué es esto? —retiró un mechón de mi cabello.
Se veía un pequeño pedazo del parche, que cubría el tatuaje. Sonreí.
—Si te lo digo no me lo crees.
Se incorporó, me sujetó por la cintura ayudándome a levantar. Giré sobre mis talones y en el proceso rocé su muslo con mi trasero, estábamos peligrosamente cerca, tomé mi cabello y lo llevé hacia un lado, bajé un poco el borde del vestido dejándole ver lo que tenía abajo.
—¡Oh, por Dios! —susurró.
Ladeé la cabeza y lo miré.
—¿Te gusta?
Su dedo roz