EL MARIDO DE MI HERMANA.
Me aclaré la garganta.
—No sé, tal vez aquí ya que entré desde la semana pasada.
Se quedó mirándome como tratando de recordar dónde me había visto, pensé rápido.
—¿Me enseñarías a utilizar esa máquina? —señalé.
Bajó la mirada y asintió con una sonrisa.
—Por supuesto.
Empezó a explicarme que debía tener una postura correcta para no sufrir alguna lesión, me acerqué y me posicioné en la máquina justo como él lo explicó, estaba tan cerca de mí que podía sentir su aliento c