NARRA ALE.
Me quedé en silencio, tratando de asimilar lo que acababa de escuchar. Parecía imposible, como si no fuera real. Me levanté lentamente y caminé hasta la ventana buscando desesperadamente algo de calma. Sentí un nudo en la garganta; cerré los ojos y los apreté con fuerza intentando detener las lágrimas, quería hacerme la fuerte. Pero fue inútil. Me quebré, cada parte de mí se desplomó como un cristal hecho añicos.
Entonces, en medio de ese vacío, sentí sus brazos rodeándome desde at