—Tienes… Tienes gente que trabaja para ti. ¿Por qué me vas a usar a mí para eso? No tiene sentido.
—Sí lo tiene, claro que lo tiene. Puedo mandar ya mismo una cacería para Leonel, no cuesta absolutamente nada ubicarlo. Sé dónde vive, dónde entrena…, pero derramaría mucha sangre, porque el imbécil nunca está solo. Creo que ni siquiera va al jodido baño solo. Eso en parte es mi culpa, lo admito. —Movió sus cejas con fastidio—. Bien puedo usar alguna de las rameras con las que se acuesta. De hecho