Leonel la vio de nuevo. Y no solamente una vez.
Tomó su camioneta y se dirigió al hotel, aunque no lo hizo de inmediato, aún debía cuadrar algunas cosas, mandatos, con dos de sus personas de mayor confianza, las mismas con las que se encontró reunido (como tantas veces) en su oficina.
El empresario pensó que no pudo ser más perfecto el salir casi al caer la noche del mini centro comercial. De haberlo hecho distinto, no hubiese alcanzado a ver a Sofía salir con dos maletas del hotel tres estrel