Maisie tenía todas las señales de advertencia de tener un ataque de pánico. Sus binoculares se deslizaron de sus manos cuando sonó una bocina detrás de ella.
Los latidos de su corazón se salieron de control cuando Sheikh Al Karban salió de su auto. Maisie tomó sus binoculares, tratando de mirarlo.
- Vaya...
¡Era innegablemente guapo!
Vestido con un abrigo oscuro, resaltaba la dureza de sus ojos. Su cabello negro estaba impecablemente cortado, su rostro era severo, pero impresionantemente hermos