Al día siguiente, fue en una atmósfera pesada que aterrizaron en Kadar a primera hora de la mañana. Maisie ocultó su alegría por encontrar este país misterioso porque el jeque estaba escudriñando pensativamente el paisaje. Habían pasado tantos años desde que había regresado, que la conmoción se podía ver en sus ojos nublados. Los ocultó con gafas de sol y le ordenó en voz baja que le mostrara la ciudad central.
Y mientras paseaban por el casco antiguo, cortado por lo más moderno, Maisie notó mu