Agatha emergió lentamente rodando sobre la cama, luchando con las sábanas y no fue una sorpresa que estuviera sola.
Se puso de pie y se detuvo frente al espejo. Agatha se puso la camiseta diez veces demasiado tiempo para ella, y se sorprendió gratamente al ver que su cuello ya casi no tenía las marcas de Chris.
Habían pasado dos semanas y poco a poco todo volvió a la normalidad.
Bueno, casi.
Se acercó a las ventanas y contempló la vista y hoy el clima pareció aclararse por fin.
Desde el piso tr