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Conmovida hasta las lágrimas, Zola activó el móvil musical y vio a su hija seguir las pequeñas suspensiones en forma de pez que giraban sobre ella.

Nunca se hubiera imaginado ser madre tan rápido y era como una felicidad que nunca se detenía.

- ¿No tienes sueño, ¿eh?

Su hija respondió agitando las piernas.

Zola la tomó en sus brazos y el calor de su cálida piel lo calmó. Su pequeño body de algodón era suntuoso, suave, ella era simplemente una fuente de felicidad.

Cabello negro, azabache, ojos a
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