A minutos de reunirse con Jabbar, Maisie se había sentado en el balcón, admirando los hermosos jardines y la piscina excavada en la roca, adornada con una magnífica cascada. Gracias a la medicación, Maisie toleró mejor el dolor. Su entrevista había sido intensa en revelaciones, pero concisa.
Nunca olvidaría la mirada vagamente desesperada que él había tratado de ocultarle. Unas pocas ráfagas de recuerdos se precipitaron a través de su mente, pero fueron tan rápidas, tan pequeñas, que se miró la